Semillas de paz - Jornada Mundial de las Familias 2009

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Mensaje de Eugen Brand, delegado general

Cada niño que nace es depositario de una historia única, su historia. Como si fuese el caudal de un río de mil destellos, esa historia le lleva consigo, da forma a los lazos que forja con sus semejantes y lo lanza a la vida. El niño transmitirá esa historia con orgullo mediante fotografías, relatos, dibujos, cantos…

Pero hay niños privados de la fuerza que dan las raíces propias. Niños que durante toda su vida se preguntan de dónde vienen y por qué no tienen, como los demás, una historia reconocida. Sus familias se han visto desplazadas, perseguidas, amenazadas con la separación… « El río subió tan rápido en la oscuridad de nuestra choza que tuve el tiempo justo de coger a mis niños de las manos ». Sus padres, acostumbrados a ir de un sitio a otro durante años, angustiados por humillaciones de todo tipo, no tienen más deseo que evitarles ese sufrimiento a sus hijos… « Lo que quiero por encima de todo es que mi cuerpo sea el último que tiene que soportar todo esto».

Cuando se ha tenido una vida tan dura, ¿qué se puede transmitir a los hijos? Después del horror, ¿qué palabras se pueden pronunciar, qué silencio se debe guardar? ¿Cómo no hundirse en la cólera, el odio, el deseo de venganza, sobre todo cuando se sabe que jamás habrá una reparación? ¿Cómo resistir la angustia, la resignación y la desesperación para atreverse a levantar la cabeza y buscar caminos de reconciliación?

La injusticia más grande de la crisis que atravesamos en la actualidad es que conlleva el riesgo de alejarnos más aún de aquellos que enfrentan y soportan desde hace tanto tiempo los estragos de la miseria. Es cierto que todos contamos con la experiencia de haber sido ignorados, de no haber sido tenidos en cuenta por los demás. Es cierto que la crisis afectará a muchísimas personas. Pero no es menos cierto que el tributo más pesado lo pagarán aquellos y aquellas que, desde siempre, han sufrido en sus carnes los efectos del desprecio, la violencia y la más absoluta penuria. Y la paradoja es que mientras más acosados se ven por la miseria menos pueden mostrar la forma en que, a pesar de todo, la resisten cada día por dignidad, por el futuro de sus hijos.

El Movimiento ATD Cuarto Mundo no se detendrá hasta que en nuestras sociedades, llenas hoy de miedo al mañana, cada ser humano pueda hacer germinar las semillas de paz que lleva consigo. Semillas de reconocimiento mutuo, semillas de fraternidad… La fraternidad es lo que liberará a los niños y a sus familias del engranaje de la vergüenza y el fracaso y les devolverá el orgullo de su propia historia.

El año 2009 marcará también el 20º aniversario de la Convención relativa a los derechos del niño. Desde ahora mismo seamos todos, pequeños y grandes, personas que, frente a la extrema pobreza, se esfuerzan por legar a las generaciones futuras semillas de paz.

Jornada internacional sobre la familia 15 de mayo de 2009
Eugen Brand
Delegado general de ATD Cuarto Mundo

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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