Tailandia- Consulta sobre pobreza extrema y derechos humanos

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La ONU dialoga con los más desfavorecidos en Bangkok.

La Subcomisión para la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas consulta a personas en situacion de pobreza en Bangkok durante su trabajo para la realización de un texto internacional contra la pobreza extrema.

El Movimiento Cuarto Mundo anima actividades culturales y artísticas en dos comunidades en Bangkok.

Desde 1988 trabaja en un barrio de viviendas precarias que no tiene nombre oficial y que los voluntarios llaman “Saphan Phut” porque se sitúa cerca de un puente con el mismo nombre. Cuando el Movimiento Cuarto Mundo conoció este barrio unas 200 familias vivían de manera muy precaria. La construcción de una carretera en 1992 y dos incendios entre 1997 y 2000 han hecho que muchas familias hayan tenido que partir. Actualmente 80 familias siguen viviendo de manera ilegal en este terreno privado con la amenaza permanente de ser expulsados.

El Movimiento Cuarto Mundo trabaja tambien junto a un grupo de familias y personas sin vivienda que se refugian debajo del puente “Arun Amarin”, cerca de la estación de tren de Bangkok Noi. Voluntarios permanentes conocieron esta comunidad en 1996 por medio de una familia que dejó Saphan Phut para ir a instalarse debajo de este puente.

Los proyectos desarrollados y la presencia a largo plazo han permitido crear fuertes lazos de amistad y confianza entre dichas comunidades y el Movimiento Cuarto Mundo. Voluntarios permanentes participan a menudo en acontecimientos familiares importantes, tales como nacimientos, funerales o ceremonias de “ordenación” - ceremonia que marca el momento en que los jóvenes van a un monasterio budista por unos meses. A menudo acompañan a personas cuando viajan a su pueblo natal en las provincias o - si éstos lo piden- apoyan a los padres cuando realizan contactos con la escuela, los servicios sociales u otras ONGs, o cuando visitan a alguien en el hospital o en la cárcel.

En 2004, la Subcomisión para la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos (SCDH) de las Naciones Unidas en Ginebra decidió que, para avanzar en su trabajo sobre un texto internacional contra la pobreza extrema, era necesario a la vez conocer de manera precisa la situación de las personas que viven en la pobreza extrema y dialogar directamente con ellas. Con dicho fin, la Subcomisión ha realizado consultas en varios continentes sobre el tema: “Pobreza extrema y derechos humanos”.

En Tailandia dicha consulta se llevó a cabo el 26 de marzo de 2005 con el apoyo del Movimiento Cuarto Mundo. Seis delegados representaron a las comunidades de Saphan Phut y de Bangkok Noi. Con ellos dialogaron Yozo Yokota, experto japonés de la SCDH, Klok del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU y Jaran Ditapichai de la Comisión Nacional de Derechos Humanos Tailandesa.

A modo de preparación el Movimiento Cuarto Mundo habia llevado a cabo una serie de entrevistas que sirvieron de base para el diálogo. Los temas reflejaron los temas desarrollados durante los llamados “Foros de Debate", es decir reuniones organizados periodicamente que permiten a adultos y jóvenes en situación de pobreza reflexionar sobre su experiencia, expresarla y hacerse oír. Los asuntos abordados fueron: la dificultad de vivir y de constituir una familia unida, el derecho a una vida digna (una vivienda decente, una educación de calidad para los niños, un buen trabajo) el conocimiento y la ignorancia de los derechos, el acceso o no a estos derechos.

El 26 de marzo los delegados comparten extractos de estas entrevistas.

“Quiero que mis hijos estudien”

Noy, de Saphan Phut, cuenta: “Las condiciones de vida son mejores que si nos hubiéramos quedado en el pueblo, sin ninguna fuente de ingresos. Aquí podemos encontrar comida, incluso si es poca… No hemos podido estudiar. El mayor problema es la falta de dinero. Mi marido vende fruta y a veces la venta es buena. Si tuviera tiempo me gustaría fabricar pequeños objetos decorativos. Hemos hecho trabajillos como preparar para la venta pimientos y cabezas de ajo que vienen del mercado de fruta y verdura de Pakklon. Los que nos conocen vienen a darnos trabajo, pero en este momento no hay nada”.
Paa Kwang, de la misma comunidad, se acuerda del incendio que ha destruido el barrio de chabolas: “Las familias que habían perdido todo vivían juntas… Compartíamos lo poco que recibíamos. Pero encontrarse así, amontonados como sardinas, con el ruido, la cohabitación se hace pronto difícil. Si me preguntan si tengo ganas de irme, les respondería que sí. Pero, ¿cómo irme? No tengo ningún apoyo”.
Ploy, de Bangkok Noi, sobrevive gracias a la venta de guirnaldas de flores. Cuenta: “Mi nuera trabaja y cuando regresa por la tarde puedo ir a vender guirnaldas de flores. Da para que viva una persona sola, pero para dos no es suficiente. El sábado y el domingo puedo vender más, pero depende también de las estaciones”. Khung evoca los niños que han venido de las provincias y que viven en la comunidad: “Las dificultades les han hecho huir de sus casas, huir de sus padres y han llegado debajo del puente. Si no tenemos nada vamos a pedir al monasterio budista para que tengan algo que comer. Cuando tenemos algo de dinero compramos comida ya preparada en los puestos de la calle”.

“Todos tendrían que estar orgullosos de sí mismos”

Contestando a todas las intervenciones, Yozo Yokota ha declarado: “Me he dado cuenta que todos habéis evocado un sueño, una casa, el trabajo que os gustaría encontrar, sabéis que no es fáci, pero hacéis esfuerzos (…) Quizás no tenéis el derecho de propiedad, ni el derecho a la asistencia, pero por el hecho de ser seres humanos tenéis derecho a vivir donde vivís. Es un derecho humano. Los derechos humanos van más allá de los derechos de los cuales os veis privados. Tratamos de convencer a los representantes de los gobiernos que tienen que preocuparse de la persona antes de saber si tiene permiso para habitar donde vive, incluso si es originaria de otro país, preocuparse de los padres, (…) Algunos de ustedes han dicho que se sienten despreciados a causa de la pobreza. Esto no debería suceder. Cada persona debería poder estar orgullosa de sí misma”.

Tomado de un artículo del periódico Feuille de route- Quart Monde, N°341, junio 2005.

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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