La ambición del derecho común para todos, incluyendo a los más frágiles, ya no es llevada a la cúspide del Estado.

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Pierre Saglio, presidente de ATD Cuarto Mundo Francia, aporta una visión general sin concesiones de la lucha contra la pobreza en Francia. Los ciudadanos, la opinión pública, el conjunto de la sociedad parecen haberse resignado a la persistencia de la miseria en Francia.

¿Cómo evalúa usted el estado de la extrema pobreza en Francia hoy en día?

Pierre SAGLIO: La miseria sigue siendo una realidad de sufrimiento cotidiano insoportable para un importante número de nuestros conciudadanos. Pero lo que con frecuencia no percibimos es hasta qué punto los pobres sufren, en primer lugar, del distanciamiento, del aislamiento. Ahora bien, cuando se es pobre uno se agota antes de que el sentimiento de ser abandonado por todos le venza.

Los indicadores muestran que la exclusión aumenta. ¿Cómo explica usted esta tendencia?

10 años de combate del mundo asociativo permitieron conseguir la adopción de la ley de orientación contra las exclusiones de 1998. Esta reforma era portadora de una gran ambición que se resumía en una fórmula: “el acceso de todos a los derechos de todos”. Dicho de otra manera, se trataba de movilizar el conjunto del derecho común en la lucha contra la pobreza. Esto ha terminado desembocando en leyes específicas que conllevaron la creación de la cobertura sanitaria universal (CMU) o del derecho a la vivienda (DALO). El drama es que esta ambición del derecho común para todos, incluyendo a los más frágiles, ya no es llevada hoy en día al más alto nivel del estado. El ingreso de solidaridad activa (RSA) es una buena herramienta para las personas que pueden acceder a un trabajo, pero para aquellos que son excluidos del mercado del empleo no aporta nada. La reforma del RSA es muestra del abandono de la ambición del derecho común para los que se encuentran más alejados del trabajo.

¿Los políticos han renunciado a atacar la extrema pobreza?

Sí, de alguna manera hay una renuncia que me inquieta mucho y que no es tan sólo responsabilidad de los políticos. Los ciudadanos, la opinión pública, el conjunto de la sociedad parecen haberse resignado. Se distribuye la ayuda de emergencia básica pero se renuncia a la ambición radical ya acabar con esta calamidad. ¡Se distribuyen en Francia más de 2,5 millones de comidas gratuitas diarias! Con el tiempo hemos terminado por instituir un auténtico circuito de consumo reservado a los pobres, mientras que la ayuda alimentaria debería estar exclusivamente limitada para situaciones de emergencia. Al decir esto, no criticó el importante compromiso de los voluntarios que en el mundo de la caridad muestran una auténtica compasión. No es esta generosidad la que pongo en cuestión, sino una cierta renuncia de nuestra sociedad a la construcción de un mundo donde los derechos sean los mismos para todos. Debemos reaprender a unirnos unos con otros, unirnos para que nadie se vea en la calle, para que nadie sea abandonado, para que cese el desprecio. ¿La pobreza como tal estaría menos aceptada por la sociedad?

El discurso político actual banaliza la sospecha de los que no pueden acceder al empleo. “Esa gente no hace lo necesario”. Los pobres siempre han sido víctimas de actitudes de desprecio y de humillación que tienden a reforzarse hoy en día. En las representaciones generales, se estigmatiza el mundo de los pobres bajo sus aspectos más negativos mientras que los valores de coraje o de solidaridad siguen siendo fuertes. Una militante de Cuarto Mundo me decía que a ella no le gustaba la expresión “salir de la pobreza” porque a ella le sonaba a traicionar a su gente. Lo que ella no quiere, tanto para ella como para sus hijos, es el sufrimiento. Pero ella deseaba permanecer fiel a los valores del mundo de los pobres, fabricados con el coraje y el rechazo al abandono.

¿Constata usted hoy en día el desarrollo de nuevas formas de pobreza?

No me gusta esta idea de “nuevos pobres” que se ha utilizado tantas veces mientras que los procesos de exclusión son siempre los mismos. Esta expresión simplemente ilustra que nunca se ha tomado el tiempo para ponernos a su lado. Mientras que la lucha contra la pobreza no puede desarrollarse más que en el largo plazo, nos encerramos dentro de lógicas de emergencia sin preocuparnos de aquello que produce la exclusión. El desarrollo sostenible nos ha permitido tomar conciencia de que es necesario preocuparse hoy del estado del planeta del mañana. De la misma manera, la sociedad debe comprender que algunos comportamientos de hoy en día preparan la pobreza del mañana.

Del web

ATD Quart Monde France http://www.atd-quartmonde.fr

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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