En Tanzania los jóvenes que tienen problemas pueden ser actores
La acción del Movimiento Cuarto Mundo en Dar es Salaam ha empezado en 2000. Un voluntario pasa regularmente por el mercado de pescado para encontrarse con jóvenes que viven en la playa y en los cascos de barcos abandonados. Estos jóvenes ayudan a los comerciantes llevando la leña necesaria para secar el pescado. Las visitas regulares han permitido el diálogo y construido la confianza. A pesar de la pobreza y el aislamiento que caracteriza la vida de estos jóvenes, asumen un verdadero compromiso de apoyo a los más cansados de entre ellos. Cotizan para los gastos de salud y para los entierros, se visitan en el hospital o en la cárcel y comparten la comida. Sus gestos no son visibles, pero las acciones puntuales iniciadas por el equipo han puesto de manifiesto su saber hacer y su capacidad de apoyar a los que necesitan ayuda.
Diez de estos jóvenes que viven en las playas de Dar es Salaam participaron en un campo de trabajo en Moshi, una localidad a 500 Km. al noroeste de la capital, para renovar los dormitorios de un colegio de niños invidentes. El director ha alabado delante de su equipo de profesores, de los padres de alumnos y de las autoridades locales el gesto ejemplar de estos jóvenes que viven ellos mismos en condiciones muy precarias.
Samueli, uno de estos jóvenes ha sacado la siguiente conclusión del campo de trabajo: “Hace unos años mi vida en la calle era solitaria y como la de un animal hasta que he podido participar en actividades que han ayudado a otros. Esto me ha dado confianza y valor y me ha permitido abrir los ojos y darme cuenta que incluso yo puedo aportar algo a la sociedad, yo puedo ayudar a los demás. Ahora tengo más confianza”.
A través del diálogo con estos jóvenes excluidos y dando testimonio de cómo ellos pueden ser útiles para el desarrollo de su país, el equipo se ha puesto en contacto con familias muy pobres en dos lugares significativos. Uno es una cantera abandonada donde, a pesar de la prohibición, hombres y mujeres extraen rocas y las rompen para hacer piedras. El otro es un barrio con muy mala fama en el que muchos no se atreven a entrar. Esta implicación ha sido posible porque algunos jóvenes del país, que han conocido la pobreza, forman parte del equipo después de haber hecho un año de formación.
Extracto de Memoria de actividades 2002 - 2005




