Camino solito, pero mi corazón no está solo.

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Burkina Faso
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El Movimiento ATD Cuarto Mundo está presente en Burkina Faso desde finales de los años 70. Durante los dos primeros años, dos voluntarias permanentes se pusieron a disposición de la asociación « l’Arche » - comunidades donde voluntarios comparten la vida de personas con discapacitades mentales. Este tiempo de conocimiento del país permitió, a continuación, el inicio de nuestras acciones con grupos desprotegidos:
Ancianos. Principalmente mujeres indefensas que habían tenido que huir de sus pueblos, acusadas de brujería y habían encontrado cobijo en la capital.
Niños y adolescentes que vivían en la calle. A partir de su realidad de vida y gracias a la colaboración de muchos amigos burkinabés se creó en 1983 el proyecto « el patio de los cien oficios », en el que niños y adolescentes pueden encontrar adultos dispuestos a creer en ellos y compartir sus saberes con ellos. Vease el libro «La cour aux cent métiers» Editions Quart Monde 1996
« Camino solito, decia un niño, pero mi corazón no está solo ».Tanto la acción con los ancianos aislados, como la presencia con los niños, tomaron poco a poco una dimensión familiar y comunitaria. « La calle no tiene hijos », rezaba el lema del seminario que, en 2003, reunió a muchos de los actores del proyecto, oponiéndose a la palabra « niños de la calle ». Según se iba consolidando una confianza con los niños, se establecieron contactos con sus familias, mientras los mismos niños introducían a los voluntarios a adultos o familias que « también lo pasan muy mal » en las calles de Uagadugu.

Toda la acción del Movimiento Cuarto Mundo con los niños en situación de ruptura familiar consistió en poner de manifiesto que ellos también quieren y pueden ser actores de desarrollo en su pais, y agrupar a todas las personas que reconocen la dignidad intocable de las personas más pobres.
Un hito en este camino fue la realización de la placa sagrada del Cuarto Mundo en África, creada a iniciativa de Me Pacéré, abogado y creador de un museo en el pueblo de Manega. Esta placa asume como valor propio para el continente africano, el lema redactado por Joseph Wresinski con ocasión del primer dia mundial de rechazo a la miseria en 1987 : « Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado ».
En 1999, un equipo de ATD Cuarto Mundo inició una presencia en una zona rural, asumiendo la realidad de un pais donde el 80% de la poblacion vive de la agricultura.
En región rural de Ganzourgou
Se siguen realizando las actividades culturales con niños en los poblados de Boulwando y Zémalga, en región rural de Ganzourgou . Esas actividades se iniciaron en el poblado de Bollé donde dos voluntarios permanentes comenzaron a encontrar a los niños. Bollé es una población que, como Boulwando, no tiene muy buena reputación. Muchos dicen: "De cualquier manera, allá nada funciona ". Alrededor de 600 niños participan en esas actividades y cada vez más adultos contribuyen a mantenerlas.
«Las actividades culturales cambian la vida de los niños. Hay algunos que están ya muy crecidos y no han tenido un libro para mirar. Hay muchos que no saben sostener un lápiz de color. Por medio de los libros, los niños conocen los animales de la sabana», afirma una madre.
En cada lugar, una persona del pueblo que sepa leer el mooré —lengua hablada en esta región de Burkina Faso— acompaña a los voluntarios. Gracias a la ayuda de los amigos, se han traducido al mooré algunos libros para niños y también los minilibros Tapori (relato de una historia verdadera de niños). El equipo está igualmente en relación con los centros de alfabetización en mooré de la región.
En Boulwando, los niños realizaron un bordado sobre una tela tradicional, con los números del 0 al 20 y dibujos de la vida cotidiana. Esa obra la ofrecieron a la escuela del poblado donde estuvieron reunidos con mucho respeto por parte de los profesores y los alumnos. «Vivimos una experiencia muy bella: con un grupo de niños, fuimos a ofrecer un trabajo hecho por los niños de Boulwando que participan en las actividades recreativas. Se trata de un bordado. Fuimos muy bien recibidos por los profesores y los alumnos, que habían inventado una canción en la que agradecen a los niños por ayudarlos en su aprendizaje. Cuando hubimos regresado a la casa, los niños nos preguntaron: ¿cuándo volveremos a la escuela?»
Una delegación de unas veinte personas de esta zona rural del Ganzougou participó en la celebración del día mundial del rechazo a la miseria, el 17 de octubre del 2007, que se realizó en un recinto del Centro nacional de las artes del espectáculo y los audiovisuales, en Ouagadougou en presencia de dirigentes políticos, entre ellos la ministra de promoción de los derechos humanos, dirigentes institucionales, religiosos, civiles y gremiales.
En la capital, Ouagadougou
Paralelamente a ese compromiso en la zona rural, el equipo del Movimiento Cuarto Mundo presente en Burkina Faso ha seguido yendo al encuentro de niños y jóvenes que viven en las calles de Ouagadougou y asociándose a sus familias para hacer surgir proyectos de futuro.
En el transcurso del 2007, los dos voluntarios permanentes que animan las « bibliotecas bajo las lámparas» se reunieron con 230 jóvenes en tres sitios. Seis semanas de talleres se organizaron en el Patio de los cien oficios, lo que permitió afianzar una relación de confianza con 17 jóvenes encontrados en la noche fuera de esas actividades alrededor del libro.
Se realizaron un centenar de visitas con el fin de ir al encuentro de las familias de esos niños y jóvenes, tanto en Ouagadougou como en el resto del país; el objetivo de esas visitas es antes que nada hacer que el niño, el joven cuente en los proyectos de su familia, incluso si es él quien se ha alejado de ella, hacer que la familia cuente en los proyectos del niño para a continuación construir juntos un proyecto de futuro.
Para preparar el Día Mundial de Rechazo a la Miseria se organizan encuentros mensuales en el Patio de los cien oficios abiertos a todos los miembros del Movimiento Cuarto Mundo.
El objetivo es reunirse a hacer algo que ponga a todos en igualdad de condiciones, valorando completamente el saber-hacer de las personas más pobres.
Se trataba de realizar una obra que diera sentido al mensaje «rechazar la miseria, un camino hacia la paz». Así, los participantes eligieron realizar un granero de paja, haciendo énfasis en que la paja es frágil, pero que tejida, protege la cosecha. «Sin un granero, no hay vida ni salud, y no tienes paz, porque no tienes nada para darle a tu familia. El granero es una fuente de paz y de gozo en la familia», dijo un padre. No fue fácil encontrar la paja, afortunadamente un joven recorrió varias decenas de kilómetros en bicicleta para conseguirla: luego había que aprender a tejerla!





