¿Adiós a las chabolas en Barcelona?

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El chabolismo no ha desaparecido en Barcelona, a pesar de todo lo que se dice y de las conmemoraciones celebradas para recordar a los más de 100 000 habitantes que vivieron en tales hacinamientos en los años sesenta. Peor, a los que viven ahora mismo en condiciones infrahumanas en la capital de Cataluña, la policía les persigue como si fueran unos malhechores…

En pocos metros cuadrados de madera y chapa y con problemas para tener agua y luz. Estas condiciones sufrían hace unas décadas las 100.000 personas que vivían en chabolas en Barcelona. Para homenajearlas, se acaba de bautizar un tramo de la playa de la Barceloneta con el nombre de Playa del Somorrostro y se colocarán placas conmemorativas en varios barrios de la ciudad.

Pero no nos engañemos: en Barcelona todavía hay gente que vive en condiciones muy precarias y en chabolas y asentamientos. En la Barcelona del siglo XXI se producen 17 desahucios diarios por orden judicial, hay 2.000 personas sin hogar y más de un centenar de familias viven en asentamientos, en sus caravanas y chabolas, sufriendo de manera reiterada desalojos y presión policial.

Estos días, varias familias de orígen galaicoportugués -vecinas de la ciudad desde hace 15 años- se han tenido que marchar de la nave donde vivían y están en la calle sin agua, luz ni servicios higiénicos. Se trata de familias que luchan cada día contra su exclusión llevando a los niños y niñas a la escuela, formándose para encontrar un trabajo, y trabajando para poder acceder en una vivienda digna. La administración y los servicios sociales que las atienden, sin embargo, no ofrecen los recursos suficientes para esta inclusión.

El homenaje a la gente del Somorrostro tendría que servir para no volver a repetir los mismos errores y para visibilizar los somorrostros actuales de la exclusión, sobre todo ahora que se acercan las elecciones municipales. Más allá de las placas conmemorativas, es necesario que las fuerzas políticas no ignoren esta problemática por miedo a manchar la buena imagen de la ciudad y que sus programas electorales ofrezcan alternativas reales que garanticen los derechos de todas estas personas. Hasta entonces, no podremos decir que en Barcelona ya no hay chabolas ni asentamientos indignos.

Amigos del Movimiento Cuarto Mundo Cataluña

Del web

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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