Actores del Convención de los derechos del niño

Carta a nuestros amigos en el mundo N°70
“Que en este tercer milenio, ningún niño, sea cual fuere su sexo, su idioma o su religión sea abandonado al hambre o a la ignorancia, ni abandonado fuera del festín. Este niño lleva en si, el futuro de la raza humana.” Jean-Marie Gustave Le Clézio, Premio Nóbel de literatura 2008, extraído de su discurso en la Academia el 7 de noviembre de 2008
Las consecuencias de la crisis económica y financiera que afecta el mundo pesan y pesarán más aún sobre aquellos y aquellas, de los cuales a menudo leemos y escuchamos, que viven en situación de vulnerabilidad, de gran pobreza, de exclusión. A menudo escuchamos o leemos. La historia está sembrada de esos momentos cruciales en los que la conciencia colectiva reconoce que los más afectados por las catástrofes -sean cual sean las causas- son los más desamparados. Esta conciencia ¿ha cambiado radicalmente los lazos que los hombres crean entre si?
El vigésimo aniversario de la Convención internacional de los derechos del niño debería ser el momento adecuado para tomar conciencia del poder de transformación que ejerce el compromiso de los actores de la Convención, que influencie a todo nivel, y que se vuelva a descubrir, el sentido de lo significa construir una humanidad común.
Entre estos actores, se encuentran los corresponsales del Foro Permanente. Ellos nos revelan la realidad de niños sin existencia legal, niños que viven en la calle, niños no escolarizados, niños que trabajan, niños llamados “brujos” , niños explotados, niños mendigos, niños en la cárcel, niños excluidos por razones diversas. No disocian a los niños de sus padres ni de su comunidad . Ellos permiten entrever su realidad compleja y múltiple y hacen de ello el punto de partida de su acción. Ellos ponen en evidencia el potencial y los actos de resistencia de niños y adultos incluso aquellos que se encuentran en la exclusión total.
Su creatividad es encontrar un medio para todos los niños y por todos los medios, aunque sean los mínimos para permitir que se puedan quedar en sus hogares, ir a la escuela, expresar su sentido artístico, participar de actividades lúdicas sean cual sean los medios que se dispongan. Ponen en marcha aprendizajes diversos lo que crea encuentros entre niños de diferentes medios.
Así, donde ellos están arraigados, con sus propias posibilidades, con la convicción de que la miseria no es una fatalidad, los Corresponsales del Foro Permanente se movilizan y movilizan a otros para eliminarla. De eso se trata realmente, de eliminar la miseria y no solamente de aliviarla o de reducirla. A través de su compromiso cotidiano con niños y familias desprovistas, ponen en relieve los cambios fundamentales que deben conllevar la aplicación de la Convención y esto para todos los niños sin excepción alguna.
Siempre han existido personas (y recientemente asociaciones) que en el seno de su comunidad, se han levantado para unirse y actuar con las victimas del hambre, ¿Ignorancia y violencia? Sin duda. Lo que puede ser nuevo y en todo caso lo que da esperanza es una corriente mundial que surge y se vuelve visible, una corriente de pequeños arroyos, arroyos tranquilos y serenos, arroyos tumultuosos e intempestivos, pero todos ellos se alimentan de la misma fuente en el reconocimiento de los derechos que tiene todo ser humano de vivir con dignidad y de ser parte integrante de nuestra comunidad humana.
Huguette Redegeld, Vice Présidenta
Las ilustraciónes son de Hélène Perdereau.






